Tras las borrascas Leonardo y Marta, España encara la reconstrucción
Madrid, 9 de febrero de 2026 – Tras días de lluvias intensas y situaciones de emergencia, España comienza a levantarse lentamente después del paso de las borrascas Leonardo y Marta, que azotaron con especial dureza el sur del país. Aunque la situación tiende a estabilizarse, Andalucía sigue en nivel operativo dos y bajo alerta naranja, mientras los efectos del temporal continúan siendo visibles.
Desde el inicio del episodio meteorológico, el pasado 27 de enero, los servicios de emergencia han atendido más de 10.800 incidencias relacionadas con inundaciones, desbordamientos y daños estructurales. El balance provisional deja una persona fallecida, más de 11.000 evacuados y un impacto considerable en carreteras, líneas ferroviarias y núcleos urbanos.
Las provincias de Cádiz, Córdoba y Sevilla figuran entre las más castigadas. En varias localidades, el aislamiento provocado por la crecida de ríos obligó a evacuaciones preventivas y a la interrupción de servicios básicos. A día de hoy, unas 6.460 personas siguen fuera de sus hogares, principalmente en la provincia de Cádiz, donde la situación sigue siendo especialmente delicada.
Municipios como Grazalema permanecen bajo estrecha vigilancia ante previsiones que superan los 100 litros por metro cuadrado en pocas horas, mientras alrededor de 70 carreteras secundarias continúan cerradas en Andalucía debido a inundaciones y desprendimientos, ralentizando el retorno total a la normalidad.
En respuesta a la magnitud de los daños, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó este lunes zonas afectadas de Granada y Jaén, golpeadas por el desbordamiento de varios ríos. Durante su visita, garantizó la rápida activación de ayudas estatales y defendió la necesidad de un acuerdo nacional para hacer frente a una nueva realidad climática marcada por fenómenos extremos cada vez más frecuentes.
Mientras tanto, otras comunidades como Galicia, Aragón y Murcia permanecen en alerta amarilla, afectadas por los últimos remanentes del temporal, en un contexto donde la prudencia sigue siendo clave.
