El Gobierno israelí ha tomado la decisión unánime de cerrar el canal catarí Al Jazeera en Israel, respaldada por una reciente ley parlamentaria que autoriza el cierre de medios extranjeros. El Primer Ministro Netanyahu justifica la medida argumentando que Al Jazeera incita la violencia contra Israel y representa un altavoz de Hamás. Las autoridades detallan que se cerrarán las oficinas de Al Jazeera en Israel, se confiscarán sus equipos, se eliminarán las transmisiones y se bloqueará su página web, entre otras acciones.
La reacción de Al Jazeera califica la medida como un « acto criminal » que viola los derechos humanos de acceso a la información y la libertad de prensa. La cadena promete emprender acciones legales internacionales para proteger sus derechos y los de sus periodistas. La decisión del gobierno israelí ha sido criticada por grupos internacionales de derechos humanos y de prensa.
La situación se enmarca en un contexto de conflicto en Gaza, donde Al Jazeera ha sido una fuente importante de información debido a la restricción de acceso a la prensa internacional por parte de Israel. La guerra en Gaza ha sido catalogada como el lugar más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, según Reporteros sin Fronteras.
La decisión de cerrar Al Jazeera se produce en medio de negociaciones de tregua entre Israel y Hamás en El Cairo, donde Netanyahu ha rechazado poner fin al conflicto, lo que ha generado nuevas protestas en Israel y en el extranjero. Las manifestaciones exigen la vuelta de los secuestrados por Hamás y el adelanto de elecciones.
