Marruecos reclama un nuevo modelo migratorio con la UE: «No somos el gendarme ni el conserje de Europa»
Rabat | 3 de agosto de 2026
Una fuente gubernamental marroquí afirmó este lunes que el actual modelo de cooperación migratoria entre Marruecos y la Unión Europea necesita una profunda revisión para adaptarse al nuevo contexto regional e internacional.
En declaraciones realizadas en Rabat, la fuente sostuvo que Marruecos actúa como «un socio soberano y fiable», rechazando la idea de desempeñar el papel de «gendarme» o «conserje de Europa» en la gestión de los flujos migratorios.
Marruecos pide redefinir las reglas de la cooperación
Según la fuente gubernamental, los acontecimientos registrados recientemente en Ceuta evidencian la necesidad de actualizar el marco de cooperación entre ambas partes.
«Cada uno debe asumir sus responsabilidades. Marruecos protege su territorio, pero no puede hacerlo en nombre de otros», señaló, insistiendo en que la colaboración debe basarse en una asociación equilibrada y no en obligaciones unilaterales.
Asimismo, lamentó que la situación en Ceuta fuera utilizada con fines políticos y electorales, al tiempo que criticó la difusión de informaciones que calificó de sensacionalistas durante el desarrollo de la crisis.
El desarrollo, la principal respuesta a la inmigración irregular
La fuente defendió que la respuesta a la inmigración irregular no puede limitarse únicamente al ámbito de la seguridad.
En este sentido, aseguró que el elevado número de retornos voluntarios desde Ceuta demuestra que muchos jóvenes comprobaron que las oportunidades de desarrollo en Marruecos son superiores a la imagen idealizada que tenían de Europa.
También destacó las inversiones impulsadas bajo el liderazgo del rey Mohammed VI, afirmando que han contribuido al crecimiento económico de las provincias del norte y a la creación de más de 430.000 puestos de trabajo.
Llamamiento a una cooperación basada en el desarrollo
La fuente concluyó que la Unión Europea debería reforzar su apoyo al desarrollo económico de Marruecos y evitar decisiones que, a su juicio, puedan afectar negativamente a sectores estratégicos como los puertos, la industria automovilística, las finanzas, los servicios, el transporte o el offshoring.
Estas declaraciones se producen en un momento en que la gestión de la migración vuelve a ocupar un lugar central en las relaciones entre Marruecos y la Unión Europea, reabriendo el debate sobre la necesidad de adaptar los mecanismos de cooperación a los nuevos desafíos regionales.
