FIFM 2025: Homenaje a Guillermo del Toro y su universo fantástico
En la 22ª edición del Festival Internacional de Cine de Marrakech (FIFM), celebrada el viernes 5 de diciembre de 2025, el célebre cineasta mexicano Guillermo del Toro fue homenajeado por su trayectoria única, donde lo fantástico, los mitos y los monstruos se convierten en un lenguaje para explorar la empatía, la marginalidad y la crítica social.
Nacido en 1964 en Guadalajara, Del Toro creció en un entorno católico conservador y desarrolló desde joven una fascinación por criaturas y mundos imaginarios. Su primer largometraje, « Cronos », reinventó el mito vampírico, mientras que el reconocimiento internacional llegó en 2006 con « El Laberinto del Fauno », uniendo la violencia de la guerra civil española con un universo de fantasía poblado de criaturas enigmáticas.
Su cine se distingue por una riqueza visual extraordinaria: cada plano es meticulosamente compuesto y sus monstruos simbolizan, más que el mal, la exclusión y el deseo de reconciliación. En 2018, ganó los Oscars a Mejor Película y Mejor Director con La Forma del Agua, narrando una historia de amor entre una mujer muda y una criatura acuática, una fábula sobre la alteridad y la resistencia.
Del Toro combina efectos digitales con técnicas artesanales como maquillaje, animatrónica y escenarios reales, creando universos inmersivos. Paralelamente, apoya a jóvenes talentos mexicanos y promueve la educación y el acceso a la cultura.
En sus últimos trabajos, ha explorado el gótico victoriano en « La Cumbre Escarlata », las sombras humanas en « Nightmare Alley », y la reinterpretación de « Pinocho » en stop-motion, transformando un cuento clásico en una reflexión sobre la pérdida y la identidad.
Durante la ceremonia, la actriz Maribel Verdú, quien le entregó la Estrella de Oro, elogió a Del Toro como “un alma maravillosa que solo ha traído alegría”, destacando la importancia de su colaboración en El Laberinto del Fauno.
Guillermo del Toro agradeció al festival, al que describió como un “refugio y un santuario” para los cineastas, y afirmó que recibir un reconocimiento por seguir durante décadas sus temas y sus “monstruos” es una recompensa profundamente íntima.
